La familia es el primer núcleo
educativo y la principal fuente de socialización del individuo. La
mayoría de las creencias sobre el dolor, así como las conductas y
estrategias de afrontamiento ante un suceso doloroso, las aprendemos en el
núcleo familiar. Este tipo de aprendizaje (implícito) se produce, sin que el sujeto sea consciente, es decir, sin que
exista una intención manifiesta de hacerlo.
Desde que nacemos y durante toda nuestra infancia y adolescencia, percibimos y observamos, cómo se comportan nuestros padres cuando tienen dolor o ante una situación de enfermedad. Qué hacen, qué piensan, cómo reaccionan (rol del enfermo), qué conductas adoptan, etc.
CONDUCTAS ANTE EL DOLOR
ADAPTATIVAS: (Menor probabilidad de dolor persistente)
- Calma/tranquilidad
- Confrontación
- Autocontrol
- Alta Autoeficacia
- Aceptación de responsabilidad
- Afrontamiento activo del dolor...
MALADAPTATIVAS: (Mayor probabilidad de dolor persistente)
- Miedo
- Conductas de evitación
- Alarmismo/catastrofismo
- Creencias limitantes
- Rol del enfermo
- Resignación
- Afrontamiento pasivo del dolor...
Según algunos estudios los hijos de padres con dolor musculoesquelético crónico
presentan entre un 20-40% más
de probabilidad de desarrollar dolor crónico/persistente en su
vida adulta.
Factores relevantes en el ámbito familiar relacionados con un peor pronóstico:
- Padres con creencias catastrofistas ante el dolor/enfermedad.
- Padres con conductas de afrontamiento pasivas ante el dolor.
- Rol del enfermo.
- Familias con alto nivel de distrés (estrés).
- Padres hipocondríacos.
- Alto nivel de exigencia.
- Violencia/abusos en la infancia.
Esta información no pretende "condenar" a nadie, sino todo lo contrario. Es importante tener todo esto en cuenta porque a veces no somos conscientes de hasta qué punto puede afectar a nuestros hijos la manera en la que nos comportamos o pensamos sobre algo. Que nos sirva para aprender e intentar "corregir" aquellas acciones o conductas maladaptativas en cuanto al dolor.

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